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DENTRO

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Dentro

Hacia dentro, revisarnos, ver qué nos está pasando…

Tengo un buen amigo y colega que dice que todos somos “raros” para todos, pero que sólo algunos lo aceptamos.

En un país con un incremento tan acentuado en el consumo de antidepresivos, ansiolíticos… me resulta sorprendente que validemos esa historia que nos han contado de que es de débiles “o de raros” admitir que a veces nos sintamos decepcionados con nosotros mismos en las más variadas formas, o que percibamos que no encajamos en ciertos lugares, o que reconozcamos que el corazón se nos desboque cuando tenemos que hablar en público, o que experimentemos la incapacidad de olvidarnos de esa persona de la cuál ya nadie nos permite hablar, o que nos sintamos perdidos, agotados, desilusionados y nos sepamos muy bien el por qué ni cómo seguir…

Si entendemos que este mundo es la suma de nuestras constantes acciones individuales, considero una responsabilidad y una valentía mirar dentro, revisarnos y permitirnos períodos de experimentación en dónde los errores no se tomen como el fin del mundo, sino que aprendamos de la experiencia. A mí me parece que nuestros errores, nuestros temores, nuestras inquietudes compartidas o reservadas para la más estricta intimidad, se merecen una mirada amable y afectuosa por nuestra parte.

Mirar hacia dentro y ver lo que está ocurriendo en nuestro interior, puede ser el inicio de poner voz a nuestros temores, a nuestras inquietudes, a nuestros anhelos, y comenzar a abrazar “esa rareza”, esas debilidades y carencias, esas euforias, esos talentos, esas melancolías, o incluso alcanzar la cercanía con lo mágico, o poder comprender que hay días difíciles que hay que mirar de frente y esperar a que nos traspasen, porque siempre nos regalan una mayor empatía con el otro y el aprecio por cada instante de la vida.

Y en este mirar dentro, es posible que nos surjan preguntas que se repiten, porque hay actitudes que se nos atascan una y otra vez. Mi receta más poderosa contra este juez interno que trabaja sin descanso es la aceptación, siempre dispuesta a arrojar sobre nosotros una luz inimitable. Sin ella, buscaremos constantemente un refugio dónde escondernos y del que depender.

¿Seremos los mismos a pesar de la experiencia, a pesar de mirar dentro una y otra vez?

Puede que sí, pero también muy distintos y seguimos haciendo camino…

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